Monforte de Lemos y el tráfico de mercancias.
Hace aproximadamente trece años, se convocó en Monforte, por el sindicato UGT, una charla para hablar del AVE en Galicia. Se realizó en
Entre las personas de los medios de comunicación, recuerdo -de una manera muy particular- que asistió una,
En aquel entonces, el punto de mayor contenido, y que se planteaba a debate, era la vía de penetración para dichos trenes en Galicia. Ourense o Monforte.
Pues bien, la mayoría de los que tomaron la palabra, fue para alentar una expectativa de penetración por León, Ponferrada, Monforte. No podía ser menos, planteando la cuestión en una de las partes interesadas.
Entre ellos, “paradójicamente” algunos de la capital de las Burgas -en cuya ciudad tenía, en aquel entonces, mi residencia de trabajo dentro de RENFE, y con un cargo de responsabilidad en el tráfico de mercancías en zona sur de Galicia-, y se muy bien lo que digo cuando pongo lo de la paradoja entrecomillada, pues algunos de los componentes de esa mesa eran compañeros míos en esa misma ciudad, y a los cuales conocía muy bien su estrategia, a la hora de enmascarar su defensa, no enfrentando los intereses de Ourense con los de Monforte, si no abogando por las dos entradas ¡Monforte y Ourense!; postura esta, de juego a dos bandas, muy acorde con la “ambigüedad manifiesta”, en este tema, por algún sindicalista allí presente, perteneciente al Comité de Empresa provincial de Ourense.
Cuando en el apartado, de concesión de palabra a todos los presentes, tocó mi turno, mi postura fue, y siguió siendo siempre muy clara, la entrada sería -y el tiempo me dio la razón- por una vía pasando por Zamora y Ourense, el razonamiento que siempre apliqué, es de pura lógica cinemática, el AVE está pensado para unir núcleos importantes de población en el menor tiempo posible –estudios comerciales también indican que, las distancias en las cuales juega con ventaja este tipo de tren, dentro del mercado del transporte de viajeros, están entorno a los
Pero en esa intervención, amplié mi postura, en dos cuestiones más.
Una, por la articulación de una red de regionales, hay quienes y prefieren el nombre de cercanías, cuando esa denominación se dio siempre para zonas muy concretas y que concentran unos núcleos de población muy importantes, como por ejemplo y por proximidad son las Cercanías de Asturias con Oviedo, Gijón y Avilés, como núcleos más importantes, en un radio no muy superior a los cincuenta kilómetros y con una población cercana al millón de habitantes; condiciones estas que no se dan en Galicia.
Pero en todo caso, y fuera de la pura semántica, lo que yo dije, en aquel entonces, que me daría, como ferroviario y monfortino, con un “canto en los dientes” –palabras textuales que empleé en aquel entonces- si se articulara en Galicia una red de trenes regionales que uniera ampliamente los pueblos de la región y moviéndonos siempre de unos parámetros de confort, frecuencia, regularidad, y tiempos de viaje. Y dije algo que hoy ya suena como algo normal, que ahí jugaría un papel muy importante los ayuntamientos y por descontado la Xunta de Galicia.
En segundo lugar aposté, al mismo tiempo, por la idoneidad de Monforte de Lemos para, ya no solo, la entrada en Galicia de las mercancías por ferrocarril, pues dije alto y claro, que veía a Monforte con un potencial muy fuerte como centro logístico de distribución de esas mercancías en Galicia.
Claro que ahí yo jugaba con cierta ventaja, ya que uno de los directores de mercancías de RENFE, Vicente Rayo, me había encargado un estudio sobre los terrenos que por su idoneidad se prestarían para albergar, dicho centro; en aquel momento se jugaron con tres alternativas, los terrenos que se habían liberado de la planta de Butano, y limítrofes, con su ramal del tramo Monforte a Puebla de Brollón, acceso que ya estaba construido. La zona del polígono industrial de Monforte, para cuyo acceso habría que construir un ramal en el tramo de Monforte a Canabal, concretamente pasaría cerca de la base del monte de Piñeira. Y por último, la zona de los antiguos talleres y depósito de máquinas, dentro de Rivasaltas, con el acceso actual y que ya había en ese momento, y con unos terrenos que ya contaba RENFE y que tenía infrautilizados.
Esos primeros estudios, dieron lugar a una primera reunión de la dirección de Mercancías de RENFE, representada por Raul Lanzarote Sánchez, con el alcalde de Monforte, en aquel entonces, Celestino Torres, y el concejal de obras Manuel Meira; ahí se expusieron las tres alternativas. Luego, más tarde y mediante estudios más profundos, realizados por la dirección de la empresa, inclinaron la balanza por la tercera opción, la zona de Rivasaltas. Dando lugar por fin, a los llamados planes del Puerto Seco de Monforte, por cierto también infrautilizado hoy en día.
Llegados a este punto, y como remate final, tengo que decir que el tiempo, sin tener de aliado ningún “oráculo o meiga”, me está dando la razón en todos y cada uno de los puntos que defendí, en aquel entonces en
Todo esto lo digo -como lo viene haciendo últimamente en su blog, mi amigo, vecino y coetáneo, Obelix- sin ánimo de lucro.