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El virus A sigue su expansión, y el virus D continúa sin propagarse.

Kutúzov, general ruso -como muy bien relató León Tolstoi en “Guerra y Paz”-acertó al decir que su principal aliado, para derrotar al ejército invasor de Napoleón, sería el invierno, y lo que tenían que hacer era solamente retirarse y “armarse de paciencia y sacrificio”, esperando su llegada.

 

Esta estrategia pienso que no es aplicable para evitar la invasión del virus A,  pues con las bajas temperaturas, estos tipos de virus de la gripe, es cuando se hacen fuertes.

 

Empresas como Iniditex o Citroen ya están preparando protocolos de actuación, para paliar la incidencia en la producción, ante las cifras de absentismo laboral que producirá la pandemia el próximo otoño.

 

Las repercusiones, en dicho absentismo, se estiman entre un veinticinco y treinta por ciento; lo cual va a suponer el añadir un factor muy desfavorable para la recuperación de la crisis económica.

 

Las preocupaciones en el sector empresarial son fundadas, y se deben preparar medidas para que la pandemia debilite lo menos posible sus empresas; esto es coincidente con lo que se aconseja desde el gobierno.

 

Y los ciudadanos, ¿tenemos algún protocolo que seguir?. El gobierno de España, que tanto anuncia en televisión sus logros de una forma propagandística, y que rubrican con su firma –gobierno de España-, ¿qué pautas le marca al ciudadano, para paliar la pandemia?

 

Qué las medidas a adoptar son, muchas veces, impopulares; y que no se debe causar alarmismo social, es algo que hoy en día nadie discute, pero cuando lo que está en juego es la vida de miles de ciudadanos, hay que emplear todos los recursos a nuestro alcance para frenar -en la medida de lo posible- la propagación de ese virus.

 

Un ejemplo, es previsible que coincidiendo con el primer trimestre del curso escolar, haya que cerrar -de forma cautelar- algunos colegios, como medida para evitar contagios es algo que muy pocos discutirán; pero del mismo modo y con el mismo fin, ¿no se debería “aconsejar” la no asistencia a espectáculos masivos, partidos de fútbol o conciertos?

 

Esperamos, algunos con ansiedad, que el gobierno de España marque la pauta a seguir y nos guíe, a esta “masa que cotiza y vota”.

 

¿Y del virus D, -el que yo llamo “el virus de la Dignidad”- qué pasa con el?; pues bueno, ese “bicho” del que estamos tan necesitados los ciudadanos, para que se extienda entre los políticos del mundo, sigue sin propagarse; de ello dan fe algunos de sus hechos y declaraciones.

 

Como son las efectuadas por la alcaldesa de Valencia, cuando primero nos pone el ejemplo de las anchoas, para en otra ocasión “abrirnos los ojos” diciendo que regalos siempre admitieron y se seguirán admitiendo; que me dan que pensar si además nos toman, a esta “masa” que aludí anteriormente, por “lelos”. Señora, perdone usted, y con todos los respetos, tratando de imitar la misma campechanería con la que usted nos tiene acostumbrados, muchos ya sabemos que, para ciertas cosas, el “tamaño” no influye; pero para discernir los casos de verdaderos sobornos, que se pretenden colar como meros agasajos, de los que verdaderamente si lo son, es primordial la “cantidad” recibida.

 

Aunque dentro de esa “casta política”. siempre hay alguien, que cuando los “pillan” hasta pretenden echarse flores encima, caso de la ministra alemana, que en sus “vacaciones” por España, le robaron el coche oficial, y ella gran trabajadora -como todos sus paisanos- se defiende aludiendo que trajo el coche porque asiste a actos como ministra del gobierno alemán; cuando la mayoría pensamos que el “protocolo” que se guarda esta gente estando de vacaciones, es como para emplear pantalón rojo, como nuestro rey -en los posados de verano en Marivent- y que por cierto le sientan muy bien.

 

Seguro que su Canciller, al llegar a Alemania,  le paga un plus por “trabajar en vacaciones”. Sino, siempre les queda el recurso de aplicar aquello de que, a todo hay quien gane, lo cual es muy utilizado por la “clase” política, que además de ser verdad, les da muy buenos resultados, pues otros manejan y utilizaron aviones oficiales a su antojo y beneficio, y no pasa nada.

 

El que no coge vacaciones es el señor Zarkozy, dicen que sigue un ritmo infernal, siempre de un sitio para otro, claro que la edad pone las cosas en su sitio y pasa ciertas facturas, dándole unos "pampúrrios" que lo llevan al hospital. Seguro que algo tendrá que ver la primera dama, la cual influirá con sus consejos en las dietas, a las que debe someterse, como personaje mediático que es, y que al parecer son las que debilitan al señor presidente, según nos dicen los medios de comunicación. Siempre se dijo que detrás de un hombre relevante, hubo una gran señora, que debe servir como consejo para la cantante-consorte, y que no “atosiguen” -con esas hipotéticas dietas- al señor presidente de La France.

 

Quien si dio una lección de dignidad fue el presidente Obama, que no le importó salir en defensa de un amigo, de su misma raza y profesor de universidad, cuando fue detenido por una serie de malos entendidos, y falsas interpretaciones por parte de la policía, al resistírsele una cerradura de entrada a su domicilio; el hombre al ver que no era capaz de abrir la puerta, aplicó con fuerza el hombro, lo cual al ser observado por la policía, esta intuyó que podría tratarse de un acto fragante de allanamiento de morada, y actuó como es su deber. A partir de ahí, empiezan las desavenencias entre lo que dicen, la policía y el propietario, este último denuncia que la policía, desde un principio y sin oír explicaciones, se posicionó como si él fuera un delincuente; por su parte la policía dice que a la hora de solicitar su identidad el hombre puso problemas y les exigía a ellos su identificación.

 

Como digo, el señor Obama, respaldó a su amigo y lo hizo, vamos a decir con tal grado de vehemencia que fue mal interpretado por los altos mandos policiales, los cuales hicieron que el presidente tuviera que hacer una rectificación formal.

 

Al margen de las malas interpretaciones de unos y otros, considero que este gesto dignifica al señor presidente de los EE. UU., e incluso doy por bien hecho que lo hubiera puesto en un contexto racial, pues me gana puntos el que salga en defensa de la de su color. Acostumbrados nos tienen los telediarios a ver actuaciones desmedidas, por el grado de violencia empleado por la policía, cuando se trata de reprimir la delincuencia de color;  muchas veces es simplemente una actitud chulesca, la adoptada en su detención, el detonante de una paliza salvaje propinada al posible delincuente de color. Esto es actualmente una realidad triste y notoria en algunos estados de la unión, donde aun impera el racismo, y sus gobernantes miran para otro lado.

 

Quizás estas formas le hagan perder puntos, al político, en la intención de voto; pero detalles así, sigo opinando, dignifican a la persona. Ese es el virus D, que funcionó en este caso, y que su pandemia es muy esperada por esta -permitidme la repetición- “masa que cotiza y vota”

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