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El hambre, una amenaza contra la seguridad en el mundo.

José Manuel Durâo Barroso -presidente de la Comisión Europea- vino a decirnos, que  hay más de mil millones de personas que pasan hambre, lo cual se convierte en una “amenaza creciente para la seguridad mundial”.

 

Anteriormente había dicho que esa cantidad de bocas hambrientas, son una “mancha en nuestra conciencia colectiva”.

 

Esta es una más de las conclusiones a que llegan ellos, los políticos, después de numerosas e interminables reuniones, que no hacen más que reafirmar lo que ya son hechos consumados -una de mis habuelas, siempre repetía lo absurdo que es decirle a un burro que está ya parado “so, burro so”-  En este caso, venir a hora a admitir, lo desestabilizador que puede resultar para la seguridad, el que naciones enteras pasen hambre; cuando desde que inventamos la sociedad de consumo, e incluso antes –épocas coloniales-, el reparto, de la riqueza generada, fue casi siempre nulo; viene a ser, a mi entender, un caso claro de miopía política progresiva.

 

Son casos claros de cinismo político, el ver al pueblo salir a la calle -clamor popular- demandando algo, y los políticos mirando para otro lado, o lo que es lo mismo, diciéndonos que no se debe “legislar en caliente”; que es necesario sopesar esas demandas “fríamente”. Lo que en realidad sucede, la mayoría de las veces, es que por incompetencia e inoperancia se les pasa “el arroz”. A los políticos hay que recordarles que su labor no radica en hacer solamente “guiños sociales” al pueblo, los cuales son hechos solamente con afán de captar votos; dejando sin resolver históricamente temas tan cruciales como el que nos ocupa, la hambruna que padecen esos millones de personas.

 

Algo parecido sucederá con las medidas, claramente insuficientes, que están adoptando la mayoría de las naciones para paliar el calentamiento global. Volverán a salir a relucir los políticos “miopes” diciéndole al burro: “so, burro so”; cuando el cambio climático ya sea –ya es- un hecho consumado.

 

¿Tienen que salir a relucir, por ejemplo casos, como de la piratería somalí, para darnos cuenta que ante la extrema necesidad, el hombre mata? Otra cosa es que secuestrar y matar son delitos que deben ser perseguidos; pero lo cierto es que hasta de la penuria, de esas gentes, se benefician y hacen su agosto muchos capitalistas, banqueros, intermediarios y mercenarios sin escrúpulos. ¿Por qué será, que desde el comienzo de la piratería en el mundo, en ese “negocio”, nos topamos siempre con los ingleses?

 

En España, que decimos ser los paladines de las ideas más progresivas socialmente hablando, ¿cuál es nuestro grano de arena para paliar el hambre mundial?

 

Hemos abierto nuestros brazos y hemos dado “cobijo” -un chándal y una manta, en la mayoría de los casos- a los que llegan a nuestras playas en pateras y cayucos; ¿y después de que les evitamos la hipotermia, qué....?, un botellín de agua, un bocadillo, carretera y manta. Con mucha suerte le dará trabajo un explotador, que no le cubrirá, siquiera, la seguridad social. Lo mismo pasa con los procedentes del este de Europa. El censo de los guetos de las grandes ciudades crece sin cesar; en la misma proporción crece la delincuencia, que ya está especializada y forma bandas organizadas con oriundos de esos países.

 

Mientras tanto, hay otras clases más “acomodadas” que se benefician de otro tipo de “cayucos”, por ejemplo el del ruso Román Abramovich, que rebasando ampliamente los cien metros de eslora <longitud>, le supuso un insignificante desembolso, para sus arcas, de 200 millones de euros -se calcula que el gasto de mantenimiento de uno de estos mega-yates, de los 4500 que aproximadamente surcan nuestros mares, supone un 10% de su valor, es decir, “la patera” de D. Román, le viene a suponer un gasto diario de unos 10 millones de las antiguas pesetas. ¿Por qué será que, esas grandes fortunas emergen escandalosamente, sobretodo en los países en donde son mayores los índices de pobreza, como son: la India, China, o la misma Rusia? Y puestos a hacernos preguntas ¿Por qué será que, los “dignatarios” políticos suelen ser invitados preferentes en las singladuras de estas “chalupas”?. A nadie le resultará extraño el saber que el Sr. Abramovich, además de sus petroleras, fue protegido antes de Yeltsin, y ahora de Putin; ocupando cargos políticos desde los años 90. Se me olvidaba, en España tenemos un “Pocero” que tiene encargado un barquito de 70 metros, y una tal Tita tiene otro de 45. Claros ejemplos del caprichoso equilibrio de la riqueza.

 

Con estos panoramas, echemos la vista atrás y volvamos a esos guetos superpoblados. El pronóstico es desalentador. Como las naciones del mundo “desarrollado”, no se pongan pronto y de verdad manos a la obra, poniendo los medios necesarios para sacar de esos “agujeros negros” que nadie quiere ver, pero que están ahí con su infinita pobreza instalada en tantos millones de personas.  Esta claro entonces que, con este panorama, se augure sin miedo a equivocación, la gran explosión, el “big bang” de la pobreza, que dará al traste con el estado de bienestar que gozamos “algunos” privilegiados.

 

Y esto no se soluciona, repito, con meros “guiños sociales”.

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